mi historia y como llegué a crear levent

Es difícil escribir en unas pocas líneas la historia de como llegué a crear LEVENT.

Y digo difícil no porque no lo tenga claro, si no tomar la decisión donde empezar a contar para que no se haga muy pesado para aquel lector que se ha dejado caer por estas líneas.
 
Para aquel que me conozca, sabrá que soy una persona algo inquieta, y siempre pensando como mejorar aquellos funcionamientos que me rodean.
 
Desde lo más absurdo hasta lo más complicado.
 
Un ejemplo de absurdo podría ser haberme comprado una mosquitera magnética para la puerta del balcón. Es increíble con que poco he podido mejorar mi día a día en casa impidiendo entrar a los malqueridos mosquitos, y más aun teniendo niños pequeños en casa. Una pequeña preocupación menos que ya no se suma a la suma de preocupaciones diarias.
 
Un ejemplo de más complicado podría ser la instalación de una tira LED al abrir la puerta principal de la casa. De nuevo, es increíble lo que me ha mejorado llegar con los niños dormidos en el hombro, y que al abrir la puerta con las manos ocupadas, una luz tenue ilumine mi recibidor.
 
Para los que no me conozcan, ya me conocéis algo mejor.
 
Siempre se dice que los mejores inventos salen de las mayores necesidades.
 
Pues algo así me pasó a mí durante un largo tiempo.
 

En un proceso de madurez en mi vida, empecé a frecuentar charlas y seminarios sobre inteligencia emocional y pensamiento positivo de la mano de una asociación llamada Desata tu potencial. Tal era mi interés y la calidad del contenido que ofrecen, que ya en el primer seminario ya me estaba haciendo socio.

Al estar organizado por gente voluntaria, el horario de las charlas presenciales siempre tiende a ser por las tardes. Esto al principio yo lo entendía como un beneficio, ya que al salir de mi trabajo, me iba directamente a la charla. El problema surgía cuando acababa la charla. Me esperaba una hora de trayecto en transporte público hasta que pudiera llegar a casa y ver a mi familia. Si ya el horario de trabajo normal impide tener una conciliación familiar deseada, ir a las charlas tenían ese punto negativo desde mi punto de vista.
 
Y de aquí empezó a surgir una inquietud. A cada charla que iba, siempre me hacía la misma pregunta:
De estas 200 personas que hay en la sala, ¿qué probabilidad hay de que más de un tercio haya venido en coche? Y de ese tercio de asistentes, ¿qué probabilidad hay que alguno vaya cerca de donde vivo?
 
La posibilidad de reducir el tiempo de trayecto de 1 hora a 20 minutos no hacía más que repetirme las mismas preguntas una y otra vez en cada evento al que asistía.
 

Y entonces llegó ella.

Después de dos años amueblando mi cabeza con Desata tu potencial, me empecé a formar a través de ellos para ser formador voluntario para dar clases a adolescentes en institutos y colegios sobre inteligencia emocional y pensamiento positivo.
 
A lo largo de esta formación, se creó un grupo de Whatsapp para estar en contacto los formadores y los formados. Y entonces hice lo que anteriormente he comentado. Lancé un pequeño whatsapp comentando que llevaba coche y me prestaba a acercar a otras personas a su casa siempre y cuando estuvieran de paso a mi casa.
 
Y entonces llegó ella. Una chica llamada Zaida Gilaberte se me subió al coche y allá que me presté a acercarla a su casa. No recuerdo antes de ese momento, haber cruzado más de un hola y adiós con ella en clase, pese a que éramos un grupo reducido de personas.
 
El trayecto en coche solo duró 20 minutos juntos. Pero vaya 20 minutos de charla. En un momento era como si nos conociéramos desde siempre, pero lo que más me llevé de ese trayecto, fue que dos meses más tarde Zaida colaboraría conmigo como Coach de vida.
 

Para realzar la importancia del momento en que conocí a Zaida, yo en ese momento no tenía trabajo, había perdido a mis padres hace poco, y no tenía proyección ninguna hacía donde reorientar mi vida. Salvo estar con mi familia, que era lo único que tenía claro.

Un año más tarde, trabajo desde casa, soy padre full-time, he sido voluntario en un instituto y escribo estas líneas para lanzar mi proyecto más ambicioso LEVENT.

Ahora te toca a ti escribir tu propia historia.

Esta es mi historia de como 20 minutos cambiaron mi trayectoria y así como la siento te la he compartido.

Espero que puedas encontrar en LEVENT ese evento o contacto que cambie tu vida a mejor, tal y como me ocurrió a mí.

Esta es la historia de como una semilla dormida en la cabeza empezó a tomar forma poco a poco
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